Ecléctico dícese de una mezcla de cosas.
El término nace del griego que significa “esogido”, de la opción de
seleccionar aspectos llamativos de diferentes áreas de la vida.
Si queremos meternos en lo profundo del significado que en realidad no
es tan fácil, partiré explicando (y aquí sacaré a mi otro yo) que es “un enfoque
conceptual” que no se basa en un concepto, sino más bien retoma, selecciona,
escoge una porción de un paradigma, de un estilo, de una corriente.
En la arquitectura y en el diseño más adelante, el estilo ecléctico
permitirá que se retomen lo mejor de toda la Historia del Arte que más interesa;
de allí nacerán los términos de nuevos estilos como: en el arte Gótico (Neogótico), en el románico (Neorrománico), entre otros,
volviéndose una reinterpretación de arquitecutra, mobiliario, en base a
elementos que llamaron más la atención de este estilo “puro”. Aunque como vemos
con el paso de la historia, ningún estilo es puro, porque siempre tendrá algo
de resago del pasado.
Por ejemplo, en la imagen de la derecha que les comparto, se aprecia un banquito que se basa en las formas de los banquitos egipcios. La silla acolchonada en la parte inferior, me recuerda a varias sillas de estilos anteriores.
En términos y palabras más elaboradas, la característica principal del
estilo ecléctico es la de combinar dos o más estilos
arquitectónicos en una nueva
estructura, que a su vez, resulte algo nuevo, con características de las
corrientes que toma, pero con otras nuevas. En el mobiliario resulta lo mismo,
se seleccionan formas, texturas, volúmenes que más llamaron la atención y se
les realiza una reinterpretación como lo demuestro en los bocetos humildes que
les comparto.











