El último de los grandes imperios de la Edad Antigua. Roma ubicada en la
Península Itálica, de allí se nombraron “latinos”.
Tuvo cuatro grandes etapas: el origen de Roma, la monarquía, la república y el
imperio. Su talón de Aquiles: haberse extendido para ampliar el imperio,
descuidar su centro y ser atacados desde “adentro” por los bárbaros. Como dice
un dicho popular “el que mucho abarca, poco aprieta”.
La arquitectura romana se caracterizaba por grandiosidad, robustez y
riqueza, unidos por un sentido utilitario, más que simplemente decorativo. Recursos: arco de medio punto (para sostener
paredes y descansar en columnas), bóveda de cañón (sistema que sostenía el
techo), cúpulas sobre techos y adoptaron las columnas griegas (copiones), pero
agregaron el estilo “toscano”. Adaptaron las columnas para un carácter nada más
decorativo llamadas pilastras.
No podemos pasar al mobiliario, sin antes mencionar los grandes edificios
públicos más importantes: el Teatro romano, el Anfiteatro, el Foro, el Circo,
el Coliseo y la Basílica Romana.
Hoy si mobiliemos, hablemos de los muebles romanos: resulta que por la
amenaza de la erupción del Vesubio, “salían corriendo en guinda” y no
tenían “chance de andar llevando” los muebles con ellos y si los dejaban eran
saqueados, por eso se verá poca variedad en el mobiliario. Además, eran más de
vida pública que hogareños, por eso hay una distinción notable de los
interiores y los exteriores: vemos plazas, baños públicos, construcciones para
realizar celebraciones a los dioses, etc.
Opciones de mobiliario: sillas (muy parecidas a las griegas), maderas torneadas (curveadas), muebles rígidos
(influencia de egipcios), divanes, reposa pies, mesas de tres patas (otra copia
de los griegos), pero eran más bajitas, se denominaba “mensa” y estaba
destinada para colocar los alimentos, al centro de los triclinium. ¿Qué
es un triclinium?... era un conjunto de tres divanes, acomodados en semi
circulo o letra c, dispuestos de esta manera para tomar los alimentos.
Sus sistemas de construcción de muebles incluían bisagras con huesos de
animal. Revestimientos de telas en los muebles, cojines de plumas, lana. Mesas con patas torneadas. Gabinetes
de cerraduras de bronce. Sillas se distinguían según a la jerarquía a la que
iba destinada, sillas para la vida
pública (“Sella Curulis”), sillas domésticas, etc.



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